BLACK STONES

TRIBUTO A THE BEATLES Y A LA MÚSICA DE LOS 60 Y 70
 


DIARIO DE PONTEVEDRA

LARGA VIDA A LOS BLACK STONES


8/07/2011 - Lorena J. Barral (Pontevedra)


Gafas de aviador, unas buenas greñas que parecen fruto del descuido, pitillo en la boca, barbas de esas con más de tres pelos y una camiseta informal que lleva escrito el nombre de un grupo de música al que admirar. Este podría ser el look de un veinteañero cualquiera, pero se trata; en cambio, del semblante de algunos de esos viejos rockeros que nunca mueren y que todavía se pasean por Pontevedra. Pongamos como ejemplo el de Tino Domínguez, Santi López, Toño Carbajo, Armando Guerra, Jaime Carbajo y Fredy Nistal, componentes de la histórica banda local Black Stones; adicta a versionar a grupos de los 60 y los 70.Los tres primeros bautizaron dicho conjunto artístico en 1968 junto a Pachi y Miguel (ahora fuera de las tablas), aunque tuvieron que abandonar esta aventura de adolescentes tres años después por cuestiones de agenda escolar (tenían solo 16 años). ¿Cuáles fueron sus méritos por aquel entonces? Haber teloneado, nada más y nada menos, a un Camilo Sesto ''en plenas facultades'', dicen. En cambio, el ritmo de la vida pudo con su vocación musical. Había que estudiar, había que hacer caso a unos padres que aborrecían el rock and roll... Pero el show continuó. En 2005 y sin nada que ver con teorías hinduistas o budistas, el trío original formado por Tino, Santi y Toño creyó en una reencarnación: en la suya. Ahí entraron en escena Armando, Jaime y Emilio (sustituido posteriormente por Fredy). En un principio, iban a ser unos reencuentros en los que comer y tocar algo de postre, pero se fueron de las manos... De forma totalmente inesperada, el conjunto se vio de nuevo llenando locales, manteado por unos coetáneos a los que hacían volver a los 18 años y que rápidamente comenzaron a demandar la publicación de discos.


Batallitas
Entre los más jóvenes, su vuelta también despertó simpatía, aunque no se han librado de alguna sonrisilla a su paso y de ser etiquetados, en ocasiones, como 'viejas glorias'. Pero ni caso. Ellos hacen lo que les gusta. Si para el amor no hay edad, para el rock tampoco.''¿Acaso si viniese a Pontevedra una vieja gloria como Paul McCartney no iría la gente a escucharlo? ¿Y a Ringo Starr? Y cumplió hace poco 71 años...'', preguntan retóricamente los Black Stones. Desde el punto de vista del grupo, la juventud; a la hora de subirse a un escenario, está sobrevalorada. "La edad está en el carné de identidad", alegan sus miembros. Aunque tienen, cómo no podía ser de otra manera, mil 'batallitas' sobre las reacciones que despierta el hecho de verlos subidos a un escenario. Todos superan los 50 años (a excepción de Jaime), siendo Armando el más veterano ('papá', lo llaman) con 62 años. Los técnicos de las mesas de mezclas desconfían hasta que los ven en acción. Después, si cabe, se muestran todavía más sorprendidos. "Nos ven en directo y deben de pensar que esas voces no pueden venir de unos tipos con este aspecto: mayores, canosos, casi todos fumadores… - cuentan-. Cuando ensayábamos en el pub Albatros para los primeros conciertos que surgieron a raíz de nuestro regreso, pasaba por allí un repartidor de refrescos, nos miró y se le escapó un 'Carallo para estos vellos, como afinan!'", recuerdan entre risas.Y, sin pretenderlo, la vuelta de unos Black Stones venidos a más se convirtió en la 'novedad'. Ellos culpan del lleno en el Albatros hace seis años a una ansiada vuelta a los clásicos que todavía persiste en la música. "Eran 300 personas que luchaban por hacerse un hueco en el local mientras nos escuchaban tocar las canciones de grupos de los 60 y de los 70: The Beatles, Eagles, Bee Gees… Personas por las que grabamos nuestro primer disco de versiones y un tema propio ('Medio siglo', 2008) en un tiempo récord (canción por día) y que posteriormente nos incitaron a lanzar un álbum de composiciones firmadas por nosotros (Black Stones Forever, 2011)."


Pensando en amortizar
Este nuevo proyecto de temas escritos por la banda se estrenó hace algo más de un mes y, debido a que los gastos de la grabación de sus dos discos (en los estudios Litium de Pontevedra) corrieron por su cuenta, han decidido presentar algunas de las piezas de su último trabajo en concursos de maquetas abarrotados por bandas noveles. Si suena la flauta o, mucho mejor dicho, si ellos suenan bien, podrían recuperar la inversión realizada gracias a los premios en metálico. Otras canciones del mismo álbum corrieron mejor suerte y fueron adoptadas por productoras americanas que se encargaron de su edición (es el caso de 'Forever in my heart', la única en inglés). Pero los Black Stones no buscan el favor de las multinacionales ni sacar tajada económica de todo esto. Simplemente procuran una amortización, ''no salir perdiendo pasta''. A veces, el desplazamiento para tocar en pubs donde la recaudación es mínima hace que vuelvan a casa en números rojos y admiten que, aunque el auténtico valor lo tengan los aplausos del público, ''tampoco estamos para estos trotes, que el equipo pesa muchos kilos''.Doble vidaPero la situación económica de estos rockeros no ha supuesto nunca un obstáculo. Para pagar esas comidas que más tarde se convirtieron en ensayos y los desplazamientos al estudio que realizan desde sus lugares de residencia, cada uno tiene su profesión. Tino es periodista, Santi es profesional autónomo, Toño es economista y empresario, Armando es pintor y dibujante, Jaime es profesor de literatura española y Fredy se mueve como pez en el agua en el mundillo de las artes gráficas. Cada uno de ellos se las ha ingeniado para compaginar los deberes de su profesión con los de su afición. ''Hemos fijado dos tardes semanales que son inamovibles: la del lunes y la del miércoles. Estamos tres horitas ensayando y nunca se cancelan si no es por asuntos de fuerza mayor''. Tampoco son de los que recurren a excusas para saltarse un ensayo. Los Black Stones están en esto porque les encanta, sin más ambición que la de disfrutar. ''Somos un grupo de amigos que se reparten las estrofas y en el que nadie lleva la voz cantante. Precisamente por esto, seguimos aquí. Cuántos grupos habremos visto nosotros descomponerse…'', reflexionan. ¿Y cuánto piensan en sus familias? ¿Qué lugar ocupan en la vida de estos viejos rockeros que nunca mueren?Cada uno sufre el asunto a su manera pero, en general, todos presumen de contar con sus mujeres u otros familiares como sus mejores fans. ''Ya no vivimos ese estado de imbecibilidad transitoria que se da durante el noviazgo, ese que te obliga a no separarte de tu pareja. Hay que aprender a amoldarse. Así que, dedicarnos a la música unas seis horas semanales, tampoco es tanto'', defienden sonrientes. Pero a las horas de ensayo hay que sumar las depositadas en cada cita en directo (viaje, pruebas de sonido…) y ¡ni a esas están dispuestos a renunciar! De hecho, se atreverían incluso con más. ''Normalmente tocamos en Galicia. Lo hemos hecho en los sitios más variopintos. Una vez tocamos en un escenario improvisado ubicado al borde de una cantera que estaba a unos 30 metros del suelo. Es lo que tienen las fiestas entre amigos… -cuentan-. Pero estaríamos dispuestos a irnos a Madrid, a Barcelona o a Estados Unidos si nos lo pidieran''. Tienen el apoyo de amigos, compañeros de profesión y familiares. De hecho, se saben de memoria los comentarios que estos escriben en distintos rincones de Internet dedicados a los Black Stones. En el último videoclip de la banda que figura en Youtube puede leerse con gran admiración: ''¡Ese es mi padre!'' (presume el hijo de Freddy). Y también las frases de unos alumnos sorprendidos por la versatilidad de un señor que en clase les habla de Lorca y en sus horas libres toca canciones con letras que podría haber escrito un adolescente. Y es que, ante el micrófono, todos los Black Stones vuelven a tener 18 años.Con esta estela, no sorprenderá que parte de la descendencia de esta banda se dedique a la música (una hija es pianista, otro hijo es un 'heavy' de conservatorio...).
Nostalgias de revoluciónHan intentado educar auditivamente a sus hijos por el buen camino. Les han dado a conocer la música de su revolución, la filosofía del rock and roll. Les han hablado de la censura que ellos conocieron en aquellos tiempos grises en los que dictaban las normas unos señores de aspecto oscuro y con bigote: ''A España todo llegaba con retraso o censurado. Aquí tardamos un año en poder adquirir un disco de The Beatles porque de la canción 'Lucy in the Sky with Diamonds' se extraían las iniciales LSD...'', recuerdan. Por todo esto, aunque en su última experiencia discográfica hayan querido probar a crear temas propios, su intención es la de seguir velando por los clásicos. No tienen nada en contra de la música actual, pero saltan chispas cuando sale en la conversación ''esa tal Lady Gaga'' o se habla sobre lo fácil que lo tienen ahora los jóvenes que, nada más salir del conservatorio, estrenan guitarra y amplificador. ''Nosotros quemábamos todos los aparatos de casa. Conectábamos las guitarras a la radio o a la 'Telefunken' esta antigua…''.Aun llevándose las manos a la cabeza por casos como el de estos jóvenes, el de la polémica cantante americana y otros más cercanos como los de los 'triunfitos', también frenan en seco y admiten dramatizando: ''¡Eh! También nos gusta lo que hace Coldplay, nos gustan los Arctic Monkeys… ¡No somos gilipollas!''. De música podrían hablar horas y horas: ¿En Pontevedra se apoya a los grupos locales? ¿Existe aquí tanta cultura de jazz? ¿Las canciones de ahora se recordarán tan bien con el paso de los años como el 'Love me do' de The Beatles? Mejor será no lamentarse y quedarse con el mensaje de otros veteranos en esto de afinar las cuerdas vocales como son los argentinos Les Luthiers, que dijeron aquello de: ''Cualquier tiempo pasado fue, simplemente, anterior''.



Black Stones forever

Manuel Pérez Lourido. Domingo 8 de Marzo, 2015

Veño de ver aos Black Stones na Ferrería. Festa rachada polo premio Hábitat, ese que lle tocou nunha tómbola ao Concello (e seguramente por iso renegan del algúns). Había mais cola nas tres grazas do Nazareno, pero é que a cousa está mais para suplicar que para músicas. O caso é que xa viña sendo hora de ver aos Black Stones, e non podo dicir o mesmo que certa fermosa modelo de Vargas Llosa, que disque nunca tivera a sorte de lelo. O caso é que cando vin no escenario a cinco guitarristas (catro eléctricas, unha acústica e un baixo) mais o batería, quedeime aínda mais frío (Marzo, abrigo e pan trigo). Onde estaba o Hammond? Non teñen Hammond? Marcho, pensei. Hai certas cousas coas que hai que saber ser taxativo, e o rocanrol é unha delas.
Empecei a rosmar polo baixo. "Non se pode facer revival sen un bo hammond". Que fas?, dixo a miña dona. Nada, rosmo, dixen eu. E tocaron por Beatles. Tocaron varias dos mociños de Liverpool e dixeron que se sentían ben con "I feel fine". Tamén o "Have you ever seen the rain" dos Credence, "I'm a believer", a xoia que compuxera Neil Diamond e fixeran brillar The Monkees, dos Iberos "Hiding behind my smile"...Presentaban as cancións e ti escoitabas unha ilusión xuvenil, unha devoción ao enuncialas... boas voces, inglés mais que decente, son exquisito... mágoa do frío! Ao meu carón unha muller estábase poñendo cada vez mais tesa, ata que reparei en que era a miña. Só unha mais, dixen. E van e presentan unha de Crosby, Stills and Nash. E vai e era "Wasted in the way". Un temazo dos oitenta, dun álbum que pasou con moita mais pena que gloria. Non daba creto. Estes tipos son uns cracks, pensei. Se chegan a ter o Hammond fágome fan, pensei. Pero fíxenme igual.
E lisquei para casa, para desconxelar á miña dona e contarlles isto a vostedes. Black Stones, amigos. Se queren ver o espírito do rock and roll, alive and kicking como dicían os Simple Minds, non se perdan os bolos desta xente.

Tribuna Viva

El tamaño no importa: Los Black Stones

Sara Castro Lopez. 

 Viernes 15 de Agosto, 2014

Los Black Stones transformaron una pequeña tarima en el escenario más grande que ha visto a Ferrería. Así, irradiando luz propia, sonrientes, despreocupados, guapos y cubiertos únicamente por un manto de cielo, esta pandilla de viejos amigos viejos se elevó por encima de los escasos 50 centímetros que levantaba la plataforma dispuesta para su "gran concierto del año" y alcanzaron, vibrando, el techo de estrellas de a Ferrería.
Con su música me hicieron olvidar que apenas sí podía distinguir sus cabecitas entre los espectadores, aunque no puedo perdonar que me hayan privado del espectáculo de ver de cerca la famosa apretadísima entrepierna de Armando Guerra, el bajista, cuando días atrás habría podido distinguir con nitidez hasta el chicle que Richard Bona pisara antes de subir a un apabullante palco de gala dispuesto sobre los mismos metros.
Con su humor, su energía y su buen rollito, me olvidé también de la diferencia de tamaño y presencia entre estas "tablillas de conferencia" - como algún espectador acertó a definir durante la mañana de montaje al ridículo tablao - y el magnífico y ostentoso escenario megaluminoso, megasonidoso y mega todo de la Plaza do Concello donde, por cierto, minutos atrás Magín Blanco brillaba también, con mucha luz propia pero no menos ajena, aunque él no tuvo la suerte de poder ver alguna que otra lágrima de San Lorenzo mientras actuaba, pues su techo no era de cielo. Sé que eso le hubiera gustado.
Abarrotada a Ferrería hasta los mismísimos topes, en la tercera canción ya me había olvidado incluso de que mis íntimos amigos, los Black Stones, llevaban meses con una ilusión únicamente equiparable a la de un niño en noche de reyes. Ilusión porque llegara su esperado "gran concierto del año", el concierto grande en su ciudad, en casa. Nervios y euforia a partes iguales; camisetas, discos, cámaras⿦todo preparado tras años de ruegos para tocar aquí, en la plaza central. En casa.
"Have you ever seen the rain", y me olvidé por completo de la desolación en sus caras durante la prueba de sonido, al ver que su peor sospecha se confirmaba: se habían llevado SU escenario y habían dejado un cacho de suelo de madera elevado exactamente 50 centímetros sobre el nivel del mar de adoquines. Aunque en la sexta canción ya no recordaba tampoco la sensación de iniquidad. "I want to tell you". Medio siglo⿦ya me olvidé de todo.¡Qué buenos! "Please please me". Al menos un grupo local tiene la suerte de tocar en la tarima de las Peregrinas. ¿Qué más quieren? "I´m a believer". ¿Deberíamos cuidar más la música local, cuidar más a los artistas de nuestra tierra?¿Por qué siempre nos gastamos un pastón en grupos de fuera que muchas veces ni siquiera conocemos y en cambio ponemos tantas trabas y tan pocas "tablas" para que toquen los nuestros? Y si tocan, que ya es un lujo, que sea con el equipo más básico y barato de todos, que para ellos no queda presupuesto. ¡Tocar aquí ya es un sueño! ¿Qué más quieren?Nada más. Los Black Stones no quisieron ni necesitaron nada más; finalmente emanaron una luz propia tan tan potente que iluminaron la plaza entera y más allá⿦ ¿viste los destellos, Magín? Nada pudo ensombrecer su ilusión. Nada pudo nublar estas estrellas.
A mayores, el mimo de Alfonso (ELISON) a los mandos de un buen pero muy corto sonido para toda una Ferrería, un par de focos rosas, otro par de focos azules, unas telas negras muy aprovechadamente dispuestas a modo de improvisada trasera y la luz de la luna, casi violeta, terminaron por colmar de magia, de luz, de color, y Sobre todo de Ella, de buena música, la noche pontevedresa.
Nuestro calor hizo el resto.
Y es que en realidad la tarimita bastó, porque aunque el escenario hubiera sido inmenso y las luces cegadoras, yo no podría haberos visto ni más grandes ni más brillantes.
¡Bravo, Black Stones!

Forever!



El Bar Pitillo, los Black Stones o el Colegio de Abogados entre los premiados por Amigos de Pontevedra


Oskar Viéitez Lunes 27 de Julio, 2015


Cumpliendo con su esperada cita estival Amigos de Pontevedra ha designado a las personas y entidades que recibirán el homenaje este año, que como es habitual se celebrará la víspera de la Peregrina.

Esta "xuntanza" viene siendo tradicional, desde hace cuarenta y cuatro años, en las jornadas festivas del verano, premiando a aquellas "personas y entidades que de alguna forma, por prestigio o trabajo, han contribuido al engrandecimiento de nuestra ciudad". Según explican desde Amigos de Pontevedra, "con esta iniciativa pretendemos ensalzar y reconocer la labor realizada por estas persoas y entidades a través de diferentes disciplinas como la educativa, deportiva, institucional o social". Así a lo largo de estos años han sido galardonados médicos ilustres, profesionales competentes, deportistas, trabajadores, jóvenes promesas, industriales, emigrantes y personas sencillas que se han destacado por su amor a la ciudad.


En el tradicional xantar del próximo día 8 de agosto se realizará la entrega de estas distinciones, que en esta edición serán para:

  • Luís Campos Villarino, presidente del Colegio de Médicos de Pontevedra.
  • Santiago Laya Fernández, presidente de la Asociación de vecinos “O Castro”, de Mourente.
  • José Luís Arellano Guiance, presidente del Gremio de Mareantes.
  • El Colegio Provincial de Abogados de Pontevedra.
  • Hifas da Terra, empresa de estudiosos de la micología aplicada a la alimentación, salud y medio-ambiente.
  • Bar Pitillo, típica taberna pontevedresa
  • Los Black Stones, grupo musical precursores de la movida pontevedresa de  los años 70


Hace 50 años no sabían, dicen, que existía un lugar en la comarca que se llamaba Pedras Negras, en San Vicente do Mar. Sin embargo eligieron el nombre de Black Stones porque un nombre en inglés "molaba mucho, como se decía en aquella época".

Así recuerdan desde la banda pontevedresa sus inicios, hace medio siglo.

Un fecha tan redonda había que celebrarla sobre los escenarios, y es lo que harán este sábado 23 de noviembre los Black Stones ofreciendo un concierto gratuito en el Liceo Casino, a partir de las 20:30 horas de la tarde.

Lejos quedan sus orígenes, a los 16 años con Santi, Pachi, Miguel, Tono y Tino recorriendo locales y escenarios. Hicieron un parón en los 70, hasta que años después, en el 2005, decidieron volver a unirse para disfrutar de su pasión por la música.

Ahora tres de sus fundadores como Tono, Santi y Tino están acompañados por Fredy Nistal, Armando Guerra y Jaime Carbajo, con los que cumplirán sus particulares bodas de oro rindiendo tributo a la música que escuchaba su generación y muchas de las que después vinieron


pontevedraviva.com

Maria Teresa Campos ficha los pontevedreses Black Stones

Por Oskar  Vieitez

Viernes 15 de Marzo, 2013

La presentadora María Teresa Campos ha fichado a los Black Stones. El grupo pontevedrés actuará en directo este sábado 16 de marzo en el programa de Telecinco Qué tiempo tan feliz, de la popular periodista.

Toño y Jaime Carbajo, Tino Domínguez, Santi López, Fredi Nistal y Armando Guerra brindarán un particular homenaje a los Beatles. Será en un programa en el que María Teresa Campos pretende rememorar "las mejores actuaciones de los padres e hijos más artistas de este país". La cita será este sábado, a las 18.30 horas.

Los Pedras Negras, sus pontevedresas majestades The Black Stones, son una banda de eternos adolescentes nacida a finales de los 60. Precisamente en su repertorio tenían a la banda de Liverpool como una de sus referencias. Aunque también hacían versiones de los Bee Gees, Four Seasons o los Crosby, Still and Nash, Credence, Wonders, Badfinger, o Los Íberos